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ECHANDO LAS RAÍCES DE UNA VIDA PLENA: TEORÍA Y PAUTAS DE EDUCACIÓN HOLISTICA

Primero de todo, vamos a conocer el significado de unas palabras que tanto utilizamos relacionada a los niños: educar, enseñar y aprender.

El verbo EDUCAR tenía en su origen a menudo el mismo significado de criar/crear/alimentar  y se formó mediante el prefijo ex-fuera y el verbo ducere-guiar/conducir. Esto significa que la Educación en principio es “conducir afuera”, o sea  promover al pleno desarrollo personal, intelectual y cultural de la persona desde las propias potencialidades. Diferente es ENSEÑAR, que procede del latín insignare-señalar y significa instruir, mostrar o exponer algo para que sea visto y apreciado, y, para cerrar el circulo, APRENDER, que deriva del verbo hender-atrapar, agarrar, como cuando se agarra un conocimiento.

Según estas premisas, entonces, enseñamos a alguien para mostrarle algo importante, algo que hay que aprender, o agarrar, y le educamos ayudando a sacar sus potencialidades para que esto sea posible. El circulo Enseñar-Aprender-Educar es un proceso que dura toda la vida y que todos, niños y adultos, estamos en el tanto pasiva cuanto activamente todos los días.

 

El adulto como educador asume un papel de guía, que acompaña y ayuda al niño en su camino de búsqueda y conocimiento, promoviendo el desarrollo pleno de sus fortalezas y cualidades, que serán las que le permitirán ir por el mundo con seguridad y confianza, pero debe asumir también el reto de seguir en su propia educación, en su proprio aprendizaje, aceptando que el niño puede ser, también, su maestro, enseñándole cosas.

El proceso educativo involucra tanto los niños cuanto todos los adultos que los rodean, ya que la observación y la imitación son uno de los principales canales de aprendizaje. A la hora de acercarse a un niño siempre hay que tener en cuenta que el nos está mirando y puede entender mucho más allá de lo que le estamos diciendo, ya que recibe y percibe de manera muy directa y empática todo lo que estamos sintiendo.

 

El proceso de Educar a un niño es la mejor manera, o simplemente una buena oportunidad, para volvernos a Educar como adultos, para hacerse preguntas, poner la atención sobre los valores más importantes de la vida y sacar todo lo mejor que tenemos dentro.

Educarse y educar de forma holística e integrada significa abarcar todos los aspectos y ámbitos de la vida: físico, emocional, , mental-cognitivo, relacional, social y espiritual, combinándolos de manera integral y creativa para alcanzar una sólida autoestima, actitud positiva y una vida feliz y plena de significado y sentido.

 

  • Educar a través el medio físico

Significa trabajar con el cuerpo y la salud física, pero también con el medio físico del que el niño forma parte como ser humano, que es la naturaleza. Tener una buena relación con el cuerpo significa experimentar a través de él, conocer sus límites y sus posibilidades, tener hábitos saludables y una actitud sana y consciente hacia la comida. Pero educar a través del medio físico incluye también la relación con la naturaleza, disfrutar de ella y aprender a respetarla, volver a un contacto más cercano y directo con los ciclos naturales, con la tierra y sus frutos.

Otro aspecto que es importante trabajar en este ámbito es la conexión mente-cuerpo ya que es un elemento clave para desarrollar su capacidad de atención, fundamental tanto para el aprendizaje cuanto para la vida emocional. La felicidad depende en gran medida de cómo atendemos a través de la atención plena a nuestros propios sentidos, al disfrute por ejemplo de la comida, del juego o de la contemplación de la naturaleza, por esto la práctica del mindfulness o atención plena es un entrenamiento mental que nos va a servir para desarrollar la inteligencia emocional.

Buenas practicas: masaje neonatal e infantil; contacto consciente con la naturaleza; mover el cuerpo a través del deporte y del juego; alimentación sana, equilibrada y placentera; prácticas de mindfulness o relajación para niños; desarrollar, vivir y experimentar a través de todos los sentidos; autoconocimiento para ser consistentes, seguros, asertivos; …

 

  • Educar a las emociones

La educación emocional es una parte fundamental y de siempre más reconocida importancia en todos los ambientes educativos. El autoconocimiento emocional es la conciencia de uno mismo: darse cuenta de las proprias emociones y como nos afectan es fundamental, ya que percibir lo que estamos sintiendo en el mismo momento que ocurre es básico para su control. Este autoconocimiento es muy importante para tomar decisiones positivas, conocer y ser consciente de nuestras virtudes y defectos, de lo que nos fortalece o que debilita. El autocontrol emocional se refiere a la capacidad para controlar y manejar adecuadamente las emociones y es de suma importancia ya que permite influir positivamente en los estados emocionales negativos. Controlar las emociones no significas reprimirlas, sino canalizarlas de forma apropiada para mantener el equilibrio.

Tener autoconocimiento y autocontrol emocional permite, además, de aumentar el nivel de emociones positivas, disfrutando de una mayor sensación de bienestar y felicidad para largos ratos y de todos los beneficios relacionados: un mejor aprendizaje, un pensamiento más amplio, flexible y efectivo y un repertorio de pensamiento y de acción más eficaz.

Buenas practicas: dar un nombre a las emociones vividas; expresar las emociones sin reprimirlas; utilizar libros y cuentos como herramientas; prestar atención y valorar las cosas buenas; fomentar las emociones positivas con las risas, los juegos, los momentos juntos; vivir momentos de ternura y de contacto profundo; …

 

  • Educar a relaciones positivas

La capacidad de tener buenas relaciones hace parte también de la Inteligencia Emocional: el reconocimiento de las emociones ajenas, o empatía, es la capacidad para apreciar las emociones en los demás, y las habilidades sociales, como la capacidad de escucha activa y de encontrar el punto de conexión con el otro, determinan la capacidad para relacionarse positivamente con los demás.

Es fundamental ayudar el niño a desarrollar y comprender la importancia de tener buenas relaciones con los demás. El niño debe tener en primer lugar buenos modelos de los que ir aprendiendo cómo y por qué deben cuidarse las relaciones sociales, lo importante que es el altruismo, la generosidad y la amabilidad. Es crucial transmitirles lo fundamental que es apreciar lo bueno que hay en el otro, y enseñarles a conducir las disputas centrándose en sus fortalezas y no en sus debilidades. Tener buenas relaciones sociales significa también buscar apoyo cuando uno lo necesita: precisamente los niños más resilientes muestran esta capacidad de buscar apoyo social como una de las características sobresalientes.

Buenas practicas: dar el buen ejemplo cuidando a las personas que nos rodean; compartir actividades, reflexiones, pensamientos; comunicarse de manera positiva; respetar la opinión y el punto de vista de los demás, no obligar a nadie a hacer algo que no quiere; practicar la escucha activa; saber pedir lo que se necesita; practicar la tolerancia; …

 

  • Educar la mente: aprendizaje y actitud positiva.

Aprender es una actividad muy gratificante y natural: el niño es curioso y quiere saber que es lo que le rodea y porqué pasan las cosas. Para que el proceso del conocer y explorar el mundo siga atractivo, por un lado hay que favorecer unas experiencias, llamadas de flujo, en que el niño es capaz de dar lo mejor de sí mismo y crecer con el esfuerzo, también a través del error. Por otro lado, hay que desarrollar la auto-motivación y la actitud positiva: la capacidad de

dirigir todo el potencial de que se dispone hacia un objetivo, un esfuerzo constante, tenaz, mantenido y dirigido hacia un fin, sin rendirse al desanimo y manteniendo un el optimismo y la esperanza.

La experiencia de fluir es aquel estado en que estamos haciendo algo con plena atención, en que estamos tan absortos y tan dedicados a realizar una tarea que perdemos la noción del tiempo, y nos parece que lo que hacemos se funde con lo que somos. Todos los niños, y sobre todo los más pequeños, viven continuamente la experiencia de fluir: cualquier cosa que hagan con atención y disfrute les absorbe, les lleva a ese estado de íntima fusión entre actor y acto. Las condiciones para que se puedan experimentar más a menudo experiencias de flujo es que hayan metas claras e ilusionantes, que los retos estén equilibrados con las habilidades, que haya atención plena, actividades que fomenten la creatividad y la expresión libre del individuo.

Buenas practicas: estimular la curiosidad; fomentar intereses y actividades novedosas; dejar fluir la libre expresión y la creatividad; aprender de los errores; evaluar positivamente el esfuerzo más que el resultado; criticas constructivas; desafíos y retos alcanzables; considerar los obstáculos como oportunidades de desarrollo y crecimiento; …

 

  • Educar al crecimiento espiritual y a la vida con sentido

La espiritualidad muchas veces está mal entendida y se asocia únicamente a la formación religiosa, por lo que es rechazada o mal entendida. Esta asociación espiritualidad-religión es en ocasiones equívoca: la religión está relacionada con la espiritualidad, pero no siempre la espiritualidad con la religión. La dimensión espiritual del ser humano es fundamental para su desarrollo pleno, y debería ser algo natural sin estar necesariamente asociada a ninguna formación religiosa. El niño a medida que va creciendo debería ir aprendiendo que no está sólo y que existe una conexión con algo más grande y más trascendente. El cultivo de fortalezas como la gratitud, el optimismo, la apreciación de la belleza y el amor van en el camino de fortalecer el crecimiento espiritual y permiten vivir una vida plena de significado y sentido, que, según diferentes estudios, es el nivel más alto de felicidad.

Buenas practicas: practicar la gratitud con el diario de gratitud; apreciar y valorar lo bueno que nos rodea; buscar la belleza en el arte, en la naturaleza, en las personas; dar un sentido a todo lo que se hace; vivir con plenitud y amor cada momento; …

 

EL HILO CONDUCTOR QUE PERMITE DESARROLLAR TODOS ESTOS ASPECTOS TAN IMPORTANTES EN LA VIDA DE UN SER HUMANO ES ACTUAR DESDE EL AMOR Y LA CONCIENCIA. ESTANDO CONECTADOS CON NOSOTROS MISMOS, MANTENIENDO LA CONFIANZA EN LO QUE SOMOS, ESCUCHANDO NUESTRO INSTINTO Y NUESTRO SER MÁS PROFUNDO PODEMOS SACAR LO MEJOR DE NOSOTROS Y DE NUESTROS SERES MÁS QUERIDOS:

 

EDUCARSE Y EDUCAR…

 

 

Martina Damini, Psicóloga Holistica

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